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Amparo · TFJA · · actualizado el 27 de julio de 2026

Diez años sin cobro: TFJA anula crédito fiscal de 2013

Diez años sin cobro: TFJA anula crédito fiscal de 2013
Prescripción Fiscal: 10 Años que No se Reinician

La prescripción fiscal de diez años tiene un límite que la autoridad no puede burlar: cumplido el plazo desde la exigibilidad, sin una suspensión legalmente válida, el crédito fiscal muere. Así lo confirmó el Primer Tribunal Colegiado del Trigésimo Circuito, al ordenar rehacer una sentencia de la Sala Regional en Aguascalientes que había avalado el cobro eterno de un adeudo arrastrado desde 2013.

Un tribunal colegiado recuerda que el plazo máximo de prescripción de diez años no se reinicia con cada gestión de cobro: cumplido el término sin suspensión válida, el crédito fiscal muere.

La clave del caso: El plazo de diez años del quinto párrafo del artículo 146 del CFF se actualiza aunque haya habido interrupciones; solo lo detiene una suspensión válida.

La historia detrás del caso

Todo comenzó con una resolución determinante identificada como PDR124/13, del 3 de diciembre de 2013, notificada el 9 de diciembre de ese año y exigible desde el 27 de febrero de 2014. A partir de ahí, el crédito fiscal quedó vinculado a un contribuyente que, a lo largo de una década, protagonizó una larga sucesión de medios de defensa.

En agosto de 2024, la Administración Desconcentrada de Recaudación de Aguascalientes «1» emitió un mandamiento de ejecución con número de control 330322Z0825204 y, días después, levantó el acta de requerimiento de pago y embargo. El contribuyente respondió acudiendo al Tribunal Federal de Justicia Administrativa.

Su argumento fue frontal: el crédito ya estaba prescrito. No por el plazo ordinario de cinco años, sino por el límite máximo de diez años previsto en el quinto párrafo del artículo 146 del Código Fiscal de la Federación. Desde que el crédito fue legalmente exigible, sostuvo, habían transcurrido más de diez años sin que existiera una causa legal de suspensión.

La Sala Regional en Aguascalientes reconoció, en junio de 2025, la validez de la resolución impugnada. Inconforme, el actor promovió amparo directo, del que conoció el Primer Tribunal Colegiado del Trigésimo Circuito. En abril de 2026, la Justicia de la Unión le concedió la protección, y la Sala tuvo que reelaborar su fallo.

El problema jurídico

El corazón del asunto no era discutir si existía o no el crédito, sino cómo se cuenta el tiempo para que el fisco pierda la facultad de cobrarlo. El artículo 146 del Código Fiscal de la Federación contiene dos plazos distintos que suelen confundirse.

El primero es el plazo ordinario de cinco años, que se interrumpe con cada gestión de cobro notificada al deudor o con cada reconocimiento del adeudo, reiniciándose desde cero. El segundo, introducido por la reforma publicada el 9 de diciembre de 2013, es un límite absoluto: en ningún caso, aun con interrupciones, el plazo para que se configure la prescripción podrá exceder de diez años, sin considerar las suspensiones que pudieran ocurrir.

La Sala responsable, al resolver, se apoyó en los supuestos de interrupción documentados en juicios anteriores (812/21-08-01-8 y 532/23-08-01-7) para concluir que el crédito no había prescrito. Pero el actor jamás planteó su defensa desde el cómputo de cinco años: su pretensión giraba exclusivamente en torno al límite de diez años.

¿Puede la autoridad tener por no prescrito un crédito fiscal, apoyándose únicamente en actos de interrupción, cuando desde la exigibilidad ya transcurrieron más de diez años sin que exista causa legal de suspensión?

La razón de la decisión

El Tribunal Colegiado identificó una violación a los principios de congruencia y exhaustividad. La Sala había respondido a una litis distinta de la efectivamente planteada: mientras el actor invocaba el plazo de diez años del quinto párrafo, la resolución se enfocó en los supuestos de interrupción propios del plazo de cinco años.

El razonamiento medular es contundente. Conforme al quinto párrafo del artículo 146, la prescripción se actualiza con independencia de cuántas veces se hubiera interrumpido el término, si desde que el crédito pudo ser legalmente exigible transcurrieron diez años o más, salvo los periodos en que el cobro se hubiera suspendido válidamente. El tribunal recordó que el legislador introdujo este límite precisamente para evitar que las facultades económico-coactivas se prolongaran de forma indefinida, en resguardo de la seguridad jurídica.

La interrupción, entonces, resulta jurídicamente incompatible con el límite de diez años. Solo la suspensión —bajo hipótesis expresas: garantía del interés fiscal, cambio de domicilio no notificado o suspensión judicial en amparo— puede detener ese reloj.

El dato decisivo lo aportó la propia Sala responsable: había afirmado que el crédito fue exigible el 27 de febrero de 2014 y que el plazo de diez años feneció el 27 de febrero de 2024, sin constancia alguna de suspensión. Esa afirmación, favorable al quejoso, no podía soslayarse en su perjuicio. Como el mandamiento de ejecución se emitió hasta julio de 2024, el crédito ya estaba prescrito.

El amparo se concedió para que la Sala dejara insubsistente su sentencia y resolviera el fondo conforme al plazo de diez años.

Por qué importa

La sentencia consolida una lectura garantista del artículo 146 del Código Fiscal de la Federación: el plazo máximo de diez años funciona como un tope infranqueable frente al cobro fiscal. Una vez cumplido, ninguna cadena de gestiones de cobro puede resucitar el crédito, porque las interrupciones —eficaces para el plazo de cinco años— son irrelevantes frente al límite decenal.

Para los contribuyentes, el criterio ofrece una herramienta poderosa de defensa: basta demostrar que transcurrieron más de diez años desde la exigibilidad y que no existió suspensión válida, para que la prescripción opere de manera automática, con independencia de los actos de cobro intermedios.

Para las autoridades recaudadoras, la advertencia es clara. La suspensión debe estar plenamente acreditada en las constancias del expediente; no basta con afirmar que el contribuyente estuvo «no localizable». Si la propia autoridad reconoce, expresa o tácitamente, que no hubo suspensión, ese reconocimiento la vincula.

El fallo también reafirma el peso de los principios de congruencia y exhaustividad: el juzgador debe resolver la pretensión efectivamente planteada, no una versión reinterpretada de ella. Y demuestra que la cosa juzgada de juicios previos, referida a interrupciones, no impide analizar de manera autónoma el plazo máximo de diez años.

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Para postulantes

Al invocar prescripción, distinga con precisión el plazo de cinco del de diez años y exija que la autoridad pruebe la suspensión, no la mera interrupción.

Para autoridades fiscales

Afirmar que no existe constancia de suspensión vincula a la autoridad: cumplidos diez años desde la exigibilidad, el crédito prescribe.

Ficha técnica del caso

Expediente1412_24-08-01-8
Órgano resolutorSala Regional en Aguascalientes del Tribunal Federal de Justicia Administrativa (en cumplimiento a ejecutoria del Primer Tribunal Colegiado del Trigésimo Circuito)
Tipo de asuntoJuicio contencioso administrativo en cumplimiento de amparo directo administrativo 434/2025
Acto reclamadoMandamiento de ejecución de 29 de julio de 2024 y acta de requerimiento de pago y embargo de 9 de agosto de 2024, derivados de la resolución determinante PDR124/13
Tema jurídicoPrescripción de las facultades de cobro y el plazo máximo de diez años previsto en el quinto párrafo del artículo 146 del Código Fiscal de la Federación
Normas relevantesArtículo 146 del Código Fiscal de la Federación; artículos 117, fracción II, inciso a), 120 y 127 del CFF; artículo 50 de la Ley Federal de Procedimiento Contencioso Administrativo; artículos 14, 16 y 17 constitucionales
Sentido de la decisiónSe concede el amparo; la Sala deja insubsistente su sentencia y debe resolver conforme al plazo de diez años, que se actualiza con independencia de las interrupciones al no existir suspensión
Concepto claveEl plazo máximo de diez años no se interrumpe ni se reinicia; solo puede suspenderse en los supuestos expresamente previstos por la ley

Frases destacadas de la sentencia

  • “La interrupción es jurídicamente incompatible con el límite de diez años.”
  • “Diez años desde la exigibilidad, sin suspensión, sepultan al crédito fiscal.”
  • “El legislador quiso evitar que el cobro fiscal se prolongara de forma indefinida.”
  • “La afirmación de la propia Sala, favorable al quejoso, no podía soslayarse en su perjuicio.”
  • “Solo la suspensión detiene el reloj; la interrupción, aquí, es irrelevante.”

Conclusión: en una frase

Cumplidos diez años desde la exigibilidad, sin suspensión válida, el crédito fiscal prescribe sin importar cuántas veces se interrumpió el cobro.

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Preguntas frecuentes

¿Es cierto que un crédito fiscal nunca prescribe si el SAT sigue haciendo gestiones de cobro?

No. Existe un plazo máximo que actúa como tope absoluto, sin importar cuántas veces se haya interrumpido por gestiones de cobro. Superado ese límite desde que el crédito se volvió exigible, la autoridad pierde la facultad de cobrarlo, salvo que haya existido una causa legal de suspensión debidamente acreditada.

¿Qué diferencia hay entre que el plazo se 'interrumpa' y que se 'suspenda'?

La interrupción reinicia el conteo del plazo ordinario cada vez que hay una gestión de cobro notificada o un reconocimiento de deuda, pero solo aplica al plazo corto. La suspensión, en cambio, detiene temporalmente el conteo del plazo máximo y solo ocurre en situaciones específicas previstas legalmente, como cuando se garantiza el adeudo, se cambia de domicilio sin avisar a la autoridad o existe una suspensión otorgada en un juicio de amparo.

Si la autoridad tributaria hizo varios requerimientos de pago durante años, ¿eso evita que se cumpla el plazo máximo?

No necesariamente. Aunque haya múltiples actos de cobro a lo largo del tiempo, estos no impiden que se cumpla el límite máximo si no existió una suspensión válida y comprobada. El tribunal fue claro en que las interrupciones son irrelevantes frente a este tope, precisamente para evitar que el cobro se prolongue de forma indefinida.

¿Qué debo hacer si creo que mi crédito fiscal ya superó el plazo máximo de cobro?

Conviene identificar con precisión desde qué fecha el crédito se volvió exigible y verificar si transcurrió el tiempo límite sin que haya existido alguna causa de suspensión reconocida. Con esos elementos, se puede plantear la prescripción ante la autoridad o, en su caso, ante el Tribunal Federal de Justicia Administrativa, siendo recomendable acudir con un profesional postulante que analice el caso concreto.

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